martes, 2 de abril de 2013

Unión Europea, política agraria común e inseguridad alimentaria

15/03/13
La Política Agraria Común es una de las políticas europeas en la que los gobiernos han cedido soberanía y han constituido un mercado único desde su creación en 1957. Su lógica es la industrialización de la agricultura para el aumento de la productividad anteponiéndola a cualquier otra razón social, ecológica, territorial, de seguridad alimentaria y de solidaridad.
En lugar de proteger la producción campesina, los mercados locales y la seguridad alimentaria para las consumidoras:
· favorece la producción para la exportación;
· propicia un modelo de agricultura y ganadería industrial y mercantil que, bajo el acicate de la competitividad, obliga a un aumento constante de la productividad y elimina a las explotaciones menos competitivas;
· precariza y proletariza el trabajo en el campo;
· favorece la concentración y verticalización del sector agroalimentario, siendo las multinacionales agroalimentarias las que hacen el negocio;
· utiliza a las agricultoras y ganaderas como meros instrumentos del proceso global de producción y distribución de mercancías alimentarias, espoleando a los consumidores hacia la comida basura.
Los recursos públicos de la PAC, cada vez más recortados, no son para impulsar la seguridad alimentaria y un mundo rural vivo, ni para proteger un modelo de agricultura, ganadería y silvicultura vinculado al territorio. Todo lo contrario, estos recursos se emplean para liberalizar el comercio de mercancías alimentarias y liquidar las pequeñas explotaciones familiares dentro y fuera de la UE.
En estos meses se está preparando una nueva reforma de la PAC, la quinta en su historia. Sin embargo, en lugar de aprovechar la crisis financiera para reformular la política agroalimentaria apostando por la seguridad y la soberanía alimentaria, por educar a niños y niñas en hábitos alimentarios saludables que potencien el consumo de frutas y verduras ecológicas, locales y de temporada y por la transformación de la agricultura industrializada y globalizada en agricultura ecológica, cada país está más preocupado en cómo mantener su asignación de subvenciones a la agricultura y la ganadería.
A su vez, está comenzando a fraguarse un Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio entre EEUU y la UE que pretende aprobarse en 2014. Este acuerdo se propone remover los obstáculos comerciales y sanitarios entre ambos mercados para facilitar el flujo de mercancías, entre ellas las agroalimentarias promoviendo la importación de transgénicos, hormonas o sustancias químicas en la alimentación del ganado y el procesado de la carne, todas ellas prohibidas en la Unión Europea. Hace un año EEUU y la Unión Europea firmaron un acuerdo para el libre comercio de alimentos ecológicos.
Científicos independientes de la Universidad de CAEN han denunciado la falta de seguridad para la salud humana de los estudios que presentan las multinacionales para conseguir la aprobación de los transgénicos en Europa. En este contexto, el Acuerdo de Libre Comercio Transatlántico viene a rebajar las medidas de seguridad, en beneficio de las multinacionales biotecnológicas y agroquímicas.
El Area de Agroecología y Consumo Responsable del Movimiento de la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra inició su andadura en julio de 2001. En pocos meses, conseguimos desarrollar un área que participó en la Contracumbre de la reunión de Ministros de Agricultura de Murcia (marzo’02), en el Foro social Trasatlántico en Madrid (mayo’02) y en la Contracumbre al Consejo Europeo de Sevilla (junio’02), así como en la convocatoria de huelga general (20J’02) contra el decreto del gobierno del PP reduciendo las prestaciones por desempleo. Los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) nos sumábamos a esta Campaña impulsando, desde dentro de los MMSS, un espacio para la soberanía y la seguridad alimentaria, reconociendo a las otras áreas temáticas del movimiento en una relación igualitaria y de apoyo mutuo.
Desde entonces no hemos parado de expresar, como movimiento social de consumidoras responsables, la alarma social y la desconfianza por los escándalos alimentarios y las epidemias producidas por los abusos de las multinacionales y las políticas alimentarias de los gobiernos.
· Elaboramos una crítica al modelo mercantil-industrial globalizado de alimentos y sus formas de distribución y consumo.
· En esta crítica, denunciamos expresamente la Política Agraria Común como motor de un modelo agroalimentario internacional que extiende la agricultura química y transgénica, contamina la naturaleza y elimina agricultoras, siendo responsable del hambre en los países empobrecidos y de la obesidad y otras enfermedades en los países ricos.
· Señalamos la brecha que el mercado abre entre productoras y consumidoras como la principal dificultad para unificar las luchas del campo con las de la ciudad. Cualquier solución que se plantee sólo los problemas de una de las partes, impide abordar el problema de la seguridad y la soberanía alimentaria de toda la población.
Hoy, doce años después, tenemos más razones para cuestionar la Unión Europea, como enemigos de la seguridad alimentaria. Hemos profundizado en la soberanía alimentaria impulsando el consumo responsable agroecológico, sin el que la producción ecológica tiene como único destino la exportación o las grandes superficies. Nuestra conciencia es hoy mayor respecto a los daños de la globalización alimentaria, los transgénicos, las nefastas consecuencias de la PAC y las instituciones internacionales para la globalización alimentaria: Organización Mundial del Comercio (OMC); Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO); Organización Mundial de la Salud (OMS). El azote del hambre en los países empobrecidos está unido al exceso y toxicidad de la comida basura en los países ricos. Por eso es irracional especializarnos en la Soberanía Alimentaria, dejando la Seguridad Alimentaria en manos de los gobiernos globalizadores.
Debemos abordar la inseguridad alimentaria causada por el modelo globalizado de alimentación, uno de cuyos impulsores es la propia UE a la que pertenecemos y que se manifiesta en los países pobres (hambre y desnutrición) pero también en los países ricos (comida basura, malos hábitos alimentarios, obesidad y otras enfermedades alimentarias). En nuestras sociedades “avanzadas” la alimentación industrializada, mercantilizada y repleta de químicos, nos afecta especialmente a las mujeres porque, además de enfermar nuestros cuerpos, también enferma los cuerpos de las personas a quienes cuidamos.
Como mujeres, la defensa de la seguridad alimentaria y el consumo responsable agroecológico nos concierne tanto como la igualdad entre hombres y mujeres. El consumo responsable agroecológico nos exige nuestro compromiso como consumidoras y como madres en nuestra vida privada, pero también como ecologistas y feministas en nuestra vida social. Para tomar la seguridad alimentaria en nuestras manos, debemos empezar por nuestra propia educación alimentaria, continuar con la educación alimentaria en la escuela y seguir con la construcción de mercados locales de alimentos ecológicos en colaboración con las agricultoras. Estas tareas exigen el reparto del trabajo de cuidados entre hombres y mujeres.
Nos sumamos a las movilizaciones de la semana del 11 al 17 de marzo “Por una Europa de las personas contra la Europa de los mercados” y llamamos a la gran manifestación unitaria el sábado 16 de marzo, 18 horas, desde la Pza. de España a Sol. Ecoportal.net
LOS ALIMENTOS NO SON UNA MERCANCÍA Y EL TRABAJO, TAMPOCO.
LA EUROPA DEL EURO NOS TRAE + INSEGURIDAD ALIMENTARIA Y + TRABAJO DE CUIDADOS.
17 DE ABRIL, DÍA DE LAS LUCHAS CAMPESINAS Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA.
TRANSGÉNICOS, NO, NO Y NO. NI PRODUCIDOS, NI CONSUMIDOS NI IMPORTADOS. PROHIBICIÓN TOTAL.
Pilar Galindo. GAKs y La Garbancita Ecológica
http://www.lagarbancitaecologica.org

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