jueves, 13 de marzo de 2014

WWF rechaza el proyecto de defensa de la orilla del Guadalquivir en Doñana por costoso e inútil

Andalucía



REDACCIÓN


El proyecto de defensa de la orilla del Guadalquivir en el Parque Nacional de Doñana presentada por la Autoridad Portuaria de Sevilla es un completo despropósito desde el punto de vista ambiental y económico.
Ambiental, porque no soluciona la causa real de la erosión de los márgenes del río, y económico, porque no tiene en cuenta los grandes costes de mantenimiento y reparación anual de la estructura. Por ello, WWF solicitó el rechazo de la propuesta en la reunión conjunta de las Comisiones de Aguas y Biodiversidad del Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana.
Como parte de su proyecto de dragado de profundización del Guadalquivir, la Autoridad Portuaria de Sevilla ha presentado una propuesta de protección de la margen derecha del río a su paso por el Parque Nacional de Doñana. Tras analizar la documentación aportada por la Autoridad Portuaria y consultar con algunos de los mayores expertos en la gestión del río, WWF manifiesta su rechazo a la propuesta, que plantea una solución que ya se ha demostrado ineficaz en otros lugares.
Este proyecto es un parche sin base científica que no solucionará los graves problemas de erosión del Guadalquivir, no sólo en la orilla de Doñana, sino en todo el estuario. La propuesta también es insostenible desde el punto de vista económico, pues tan sólo colocar las defensas en la orilla costará 4,27 millones de euros, sin tener en cuenta quién pagará los grandes costes anuales de mantenimiento y sustitución de las estructuras”, ha asegurado el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo.
El proyecto de la Autoridad Portuaria parte del diagnóstico erróneo de que la erosión está provocada por el oleaje de los barcos. Sin embargo, la causa real de la erosión de los márgenes del Guadalquivir (que han retrocedido entre 10 y 30 metros de 1956 a 1999) es mucho más compleja, pues está vinculada principalmente a la inestabilidad del terreno. Desde el punto de vista económico, el proyecto implica un enorme coste de mantenimiento, pues las estructuras que se colocan en la orilla duran entre 2 y 3 años hasta que comienzan a romperse, lo cual lo hace inviable a futuro.
Incluso en el hipotético caso de que el proyecto funcionara puntualmente, se trataría de una solución parcial, pues lo que necesita el Guadalquivir es una actuación integral y conjunta que revierta la degradación ambiental del estuario, tal y como determinó el Dictamen científico del año 2010.
“El Guadalquivir está al borde del colapso y no podemos sacarlo de esa situación con parches como este proyecto. Hace falta un plan coordinado entre las administraciones, que tenga en cuenta los problemas del río en su conjunto y no como unidades aisladas, y que gestione de forma integral el estuario del Guadalquivir asegurando su buen estado. De ello depende la conservación de los valores naturales y socioeconómicos del estuario y el futuro de Doñana”, ha concluido Juan Carlos del Olmo.

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