viernes, 21 de diciembre de 2012

La Ley del Suelo de la Región de Murcia es inconstitucional


 













21/12/2012
Región de Murcia

La situación fue denunciada hace 11
años por varios colectivos ecologistas./@WWF
REDACCIÓN
El Pleno del Tribunal Constitucional ha declarado nula e inconstitucional la disposición adicional octava del texto refundido de la Ley del Suelo de la Región de Murcia, y ha dado la razón de esta manera a los colectivos ecologistas que demandaron la situación con el apoyo del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados.
La situación fue denunciada hace 11 años por varios colectivos ecologistas, pero fueron un total de 65 diputados del PSOE los que interpusieron el recurso de inconstitucionalidad, al ser los diputados los únicos habilitados para ello, puesto que los ciudadanos no tienen esa capacidad.
El recurso fue presentado el 25 de julio de 2001 contra la disposición adicional de la Ley del suelo 1/2001. A estas disposiciones se opusieron el Gobierno regional y la Asamblea Regional, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press.
En concreto, el recurso fue presentado contra la disposición adicional octava de la Ley del Suelo, que decía que los espacios protegidos por la Ley regional se verían reducidos a los límites de los Lugares de Interés Comunitario (LIC), una figura ambiental europea.
En concreto, el precepto recurrido indicaba que los límites de los espacios naturales protegidos incluidos en la Ley 4/1992 de Ordenación y Protección del Territorio de la Región de Murcia "se entenderán ajustados a los límites de los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) a que se refiere el Acuerdo del Consejo de Gobierno de 28 de julio de 2000".
"Fue un truco que se sacaron de la manga para reducir la superficie de espacios protegidos, sobre todo, en la explanada existente entre Cabo Cope y la Sierra de la Almenara, donde estaba previsto construir la urbanización Marina de Cope", explican a Europa Press los grupos ecologistas.
Al "retranquear" los límites de los espacios regionales protegidos y reducirlos a la superficie declarada LIC, pretendían "desproteger los terrenos para poder llevar a cabo los proyectos urbanísticos", añaden los grupos ecologistas en declaraciones a Europa Press.
Los ecologistas explican que, a pesar del recurso, el Gobierno regional "continuó actuando y tramitando los proyectos de forma temeraria" y, ahora, la sentencia del Tribunal Constitucional "viene a hacer inviables muchos de esos proyectos iniciados".
Ahora, el fallo del Tribunal Constitucional determina que "la conclusión alcanzada acerca de la indefinición del concreto alcance de la redelimitación de los espacios Naturales Protegidos murcianos supuestamente operada por la disposición objeto del recurso es, por si misma, determinante en su inconstitucionalidad".
"Tal y como hemos concluido, la disposición objeto de recurso, como tal, es absolutamente imprecisa en cuanto al alcance de la redelimitación pretendida, de modo que toda apreciación sobre la alegada arbitrariedad en la que incurriría se movería en el terreno de la pura hipótesis, pues no es posible, apreciando lo anterior, realizar un análisis de las motivaciones posibles de la norma y de sus eventuales consecuencias", añade el fallo.
Los ecologistas explican que a esta sentencia hay que añadir la resolución del Tribunal Supremo que se ha conocido esta misma semana, y que señala que la adscripción de sistemas generales a suelo urbanizable, conocida coloquialmente como teletransportación, "no se puede realizar con suelos de protección específica".
Entre ambas sentencias, los ecologistas explican que se van a quedar sin desarrollar "muchos proyectos, no sólo el de Marina de Cope, sino también, por ejemplo, los planes generales desarrollados en el entorno del Valle, en Murcia".
Fuente: Redacción ambientum.com

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Greenpeace denuncia que marcas como Levi's y Nike contaminan ríos de México

14/12/12 Por El Mundo
Una reciente investigación de Greenpeace Internacional sobre las instalaciones de fabricación textil en México ha detectado el vertido de aguas residuales contaminadas con sustancias químicas peligrosas procedentes de dos de las mayores fábricas textiles de México que trabajan para marcas internacionales.
Imagen de una de las plantas mexicanas que fabrican para Levi's. | Greenpeace
Imagen de una de las plantas mexicanas que fabrican para Levi's. | Greenpeace
  • Proveedores locales de estas firmas vierten sustancias peligrosas
  • La ONG analiza en un informe las plantas mexicanas de Kaltex y Lavamex
  • Ambas industrias proveen a Levi's, Nike, C&A y LVMH
  • 'Levi's está contaminando el agua, afectando a la salud de los ecosistemas'
En su informe 'Hilos tóxicos: Al desnudo', que lleva por subtítulo 'Exponiendo el papel de la industria textil en la contaminación de los ríos de México', Greenpeace ha analizado las plantas de dos empresas, Kaltex -en Querétaro- y Lavamex -en Aguascalientes-, que, según esta ONG, vierten sustancias peligrosas a los ríos. Kaltex y Lavamex son proveedores de grandes marcas como Levi Strauss, Nike, C&A y LVMH.
Tras descubrir estas sustancias, Greenpeace ha puesto en marcha una campaña, enmarcada bajo el título 'El reto Detox', y que demanda ríos y moda sin contaminación.
Greenpeace pide a las marcas de moda que se comprometen al "vertido cero" de sustancias peligrosas para el año 2020 y exigen que sus proveedores hagan públicos todos los vertidos de sustancias tóxicas desde sus instalaciones y que afectan a las comunidades locales que viven cerca de las zonas contaminadas.
Sobre Levi's, el mayor fabricante de vaqueros, con proveedores en todo el mundo, la ONG destaca que "se han encontrado productos químicos peligrosos en vaqueros y camisetas" de esta marca "que se descomponen en el ambiente provocando contaminación tóxica".
"A través de sus proveedores en México (las fábricas Kaltex y Lavamex) Levi’s está contaminando los cuerpos de agua, afectando la salud de los ecosistemas y la vida de las comunidades que viven en sus alrededores", denuncia Pierre Terras, coordinador de la campaña de tóxicos de Greenpeace México.

Productos que no se degradan

Los análisis de las muestras de agua tomadas en las descargas de estas fábricas revelaron la presencia de sustancias químicas que afectan el sistema reproductivo y la vida acuática. Algunos productos químicos son persistentes, no se degradan y permanecen en el ambiente mucho tiempo después de su liberación. Entre otros, se detectó la presencia de nonilfenol (NP) junto con nonilfenoles etoxilados (NPEs), que se utilizan como detergentes y surfactantes en la fabricación de textiles. También se detectaron rastros de dos bencenos triclorados, químicos tóxicos persistentes ampliamente conocidos, así como ftalatos.
La ONG medioambiental denuncia que "en México, existe una cultura del secreto, especialmente en lo que concierne a la industria. Mucha de la información sobre los permisos de las empresas para descargar aguas residuales y las inspecciones gubernamentales se clasifica como confidencial".
El Mundo
www.elmundo.es

Cómo reparar el 90% de las averías de un monitor



Al parecer, el 90% de las averías de las pantallas planas de ordenador es por culpa de unos simples condensadores que se cambian fácilmente con un destornillador y un soldador… por menos de 1 euro, y en 10 minutos. Sin embargo, nos consta que en muchas tiendas dicen que no merece la pena arreglarlos, sencillamente porque no lo saben, o porque ganan más vendiendo una nueva pantalla. Para saber si un condensador está roto basta con mirarlo y ver si está deformado (hinchado) o si se le ha salido algún líquido. Este video explica cómo hacer el cambio (cuidado con la polaridad). La técnica sirve para otros aparatos electrónicos como TDT, placas base (si tu ordenador se bloquea y hace cosas raras), pantallas de TV, lectores DVD, DIVX…
http://www.ecoportal.net/Videos/Como_reparar_el_90_de_las_averias_de_un_monitor

Los 30.000 indígenas y campesinos que lograron lo imposible


La justicia ecuatoriana obliga a Chevron a pagar 19 mil millones de dólares. Y la argentina embarga todos sus bienes. El fin del “juicio del siglo” está más cerca.
Texaco vertió durante 28 años las aguas de formación, un líquido altamente tóxico extraido junto al petróleo, directamente a los ríos sin ningún tipo de tratamiento / Foto: Edu León
Texaco vertió durante 28 años las aguas de formación, un líquido altamente tóxico extraido junto al petróleo, directamente a los ríos sin ningún tipo de tratamiento / Foto: Edu León
En un proceso inédito en el mundo, en enero de 2012 la justicia ecuatoriana confirmaba la sentencia emitida un año antes: la petrolera Chevron-Texaco es culpable de haber arrojado millones de toneladas de material tóxico a la selva amazónica y debe pagar una factura de 19,2 mil millones de dólares, la cifra más alta en la historia de las indemnizaciones judiciales. Los abogados de los 30.000 indígenas y campesinos que forman la Asamblea de Afectados por Texaco no tardaron en iniciar los trámites para cobrar el dinero. Pero no en Ecuador, donde la compañía estadounidense hace tiempo que retiró sus activos, sino en Canadá, Brasil, Colombia y Argentina.
Fue en este último país donde el trámite dio sus primeros resultados. El 7 de noviembre la justicia argentina decretaba el embargo de todos los activos de la compañía. Una noticia que no ha gustado especialmente a los inversores: la novena petrolera más grande del mundo empezaba el mes de diciembre con fuertes caídas en bolsa. El primer paso para reparar uno de los mayores vertidos tóxicos de la historia ya está dado.

El primer barril de petróleo

El 27 de junio de 1972, el primer barril de petróleo de la Amazonía ecuatoriana llegaba a Quito, donde era recibido con todos los honores de un jefe de Estado. Acomodado sobre una almohadilla, encima de un tanque, el cortejo avanza hasta el templete del Colegio Militar, en medio de un desfile multitudinario. A los lados de las calles se agolpaban los quiteños que daban la bienvenida a una nueva “era de prosperidad”, según la voz nasal del Noticiero Nacional.
Cuarenta años después, la región desde donde fue extraído el petróleo que llenó aquel barril es la más pobre de Ecuador. Y la que presenta mayores índices de cáncer de todo el país. El aire huele a gasolina, la tierra huele a gasolina, el agua huele a gasolina.
En una cafetería del centro de Lago Agrio, la capital de esta región petrolera, Hermenegildo Criollo nos cuenta el primer encuentro con la Texaco. Criollo había nacido en la comunidad cofán de Dureno. Tiene suficiente edad para acordarse. Los ríos que rodean la aldea proporcionaban agua para beber y pesca en abundancia. Los bosques, animales para cazar y medicinas naturales.
El único pago que efectuó Texaco por centenares de miles de hectáreas de tierra fueron tres platos, algo de comida y cuatro cucharas Llegaron con helicópteros. “Todo el mundo estaba asustado, en nuestra vida habíamos visto algo así, volando por el aire, y nos escondimos en la selva”. Era 1964. Texaco empezaba a levantar la infraestructura del primer pozo, Lago Agrio I. “Fuimos caminando y vimos cinco hectáreas de bosque talado. Ellos nos llamaron para que nos acercáramos allí”. En aquellos años no hablaban una palabra de castellano, cuenta Criollo. Mucho menos de inglés. Les dieron tres platos, algo de comida y cuatro cucharas. Ése fue el único pago que recibieron a cambio de centenares de miles de hectáreas.
La Texaco arrojaba los desechos tóxicos relacionados con la prospección petrolera en piscinas al aire libre. Cuando llovía las piscinas descargaban el material tóxico en los ríos. En toda la región hay cerca de mil piscinas como ésta. / Foto: Edu León
A los pocos días, los cofanes advirtieron un cambio en el ruido que venía de las máquinas. La compañía empezaba a perforar. Una mañana en la orilla del río, muy cerca de la comunidad, apareció una gran mancha negra.
—¿Qué es esto? ¿De dónde viene?— dijeron en la comunidad. Ni los mayores ni los chamanes habían visto en sus días un derrame de petróleo.
“Ni sabíamos qué era el petróleo”, dice Hermenegildo Criollo. Los derrames y los vertidos tóxicos terminaban fluyendo hacia el río que utilizaban los cofanes para beber, para bañarse, para regar sus cultivos, donde bebían los animales. “Movíamos hacia los lados el petróleo y tomábamos el agua de abajo. No sabíamos que el agua estaba contaminada”, dice Criollo.
“Y entonces empezaron los dolores de estómago, los dolores de cabeza. Nos bañábamos en el río y todo el cuerpo quedaba con sarpullidos. Eran enfermedades que nunca habíamos visto”. Su primer hijo falleció con seis meses por problemas de crecimiento. El segundo nació sano, pero las cosas no tardaron en torcerse. “Cuando tenía tres años, ya podía nadar y caminar. Yo lo llevé un día al río. Y el niño, mientras se bañaba, tomó agua contaminada. Cuando llegó a la casa empezó a vomitar. Terminó vomitando sangre. Antes de 24 horas falleció. Dos hijos. Desde ahí yo dije ¿qué puedo hacer, cómo podemos defendernos de las enfermedades que vienen de todos lados?”.
Entre 1964 y 1992, Texaco derramó 60,5 millones de litros de petróleo y 68 mil millones de litros de aguas tóxicas en el ecosistema amazónico El caso de la comunidad de Dureno no era aislado. Cuando Texaco abandonó Ecuador en 1992, olvidó llevarse 60,5 millones de litros de petróleo que había derramado en el ecosistema amazónico y 68 mil millones de litros de aguas tóxicas que había vertido en los ríos. Por no hablar de los 235 mil millones de pies cúbicos de gas que había quemado al aire libre. Un desastre ambiental y social solo comparable con los más grandes de la historia: Chernóbil, el derrame del golfo de México, Bophal o el Exxon Valdez. Aunque en este caso no se trató de un accidente, sino de una acción deliberada para ahorrar gastos, tal como determinó la sentencia del juicio.

Indígenas y colonos

Una de los principales obstáculos para hacer frente a la Texaco era la desconfianza entre los dos principales grupos de afectados por la contaminación: los pueblos indígenas y los colonos, pobladores de la sierra ecuatoriana que habían llegado a la región en busca de trabajo a medida que la Texaco ganaba terreno a la selva.
Humberto Piaguaje pertenece al pueblo secoya. Apenas quedan 445 miembros de su cultura milenaria, acechada por los vertidos y los cambios forzados en su forma de vida. “Fue un proceso de construcción bien difícil al inicio”, dice. Recuerda cuando Luis Yanza, uno de los primeros líderes de los colonos, empezaba a convocar reuniones: “La gente decía: 'Chuta, ¿cómo nos vamos a unir con los colonizadores? Si ellos también vinieron a destruir nuestra selva”. Las orillas del río, de donde obtenían el agua y la pesca, estaban constantemente enfangadas de petróleo. Las enfermedades, para las que no tenían cura, diezmaban la población, ponían al borde de la extinción sus costumbres, su lengua, sus relatos y creencias.
“Nosotros nos sentíamos muy solos frente a esto. Pero dijimos: 'no, pues, tenemos que luchar más allá de todo eso, tenemos que enfrentar uniéndonos todos. A pesar de haber tantos conflictos, de no conocer la cultura, de hablar otros idiomas, hicimos el Frente de Defensa de la Amazonía”, dice Humberto Piaguaje.
Años después, en 2001, la organización se amplió con la creación de la Asamblea de Afectados por la Texaco. Hoy Piaguaje ejerce como subcoordinador legal de esta organización que reúne a 30.000 indígenas y colonos. El objetivo principal de la Asamblea se convirtió en conseguir a través de los tribunales justicia y reparación de todo el daño ambiental y social producido por la Texaco en su 28 años de actividad petrolera.

“El juicio del siglo”

Pablo Fajardo empezó a trabajar en el caso cuando le faltaba un año para terminar la carrera de Derecho. Poco después se convertía en el principal abogado de los afectados, enfrentado a un equipo de letrados con décadas de experiencia y un presupuesto millonario / Foto: Edu León
En 1993, un grupo de abogados, colonos e indígenas ya habían iniciado una demanda en Nueva York contra la Texaco. Pero el juicio fue bloqueado sistemáticamente por el millonario equipo de abogados de la compañía. El principal argumento de la petrolera era que el juicio debería realizarse en Ecuador. “Texaco consideraba que acá la justicia es muy corrupta y podían comprar a los jueces con cualquier centavo”, explica Alejandra Almeida, de Acción Ecológica. En 2002, la Texaco conseguía su objetivo: el juicio de Nueva York era trasladado a Ecuador.
“La Texaco no contó con que la movilización iba a estar vigilante todo el tiempo y eso iba a presionar a los jueces para que no se puedan vender. En Ecuador los juicios se ganan en la calle" Pero las cosas no salieron como esperaba la compañía, dice Almeida: “Ellos no contaron con que la movilización iba a estar vigilante todo el tiempo y eso iba a presionar a los jueces para que no se puedan vender. Teniendo ahí cientos y cientos de indígenas a la puerta de la Corte a ningún juez se le va a ocurrir hacer alguna barbaridad. En Ecuador los juicios se ganan en las calles. Con eso no contaba Texaco”. Los medios de comunicación empezaron a hablar del “juicio del siglo”.
El 23 de junio de 2003 se inició el proceso contra la Chevron-Texaco en Lago Agrio. Como ayudante de los abogados que representaban a los 30.000 afectados figuraba un joven llamado Pablo Fajardo. Había nacido en una familia humilde de colonos. Estaba a punto de terminar sus estudios de Derecho a distancia.
“Yo estaba asistiendo a dos abogados de Quito muy prestigiosos. Uno vivía en EE UU, otro en Quito, pero se enfermó durante el juicio. Y en 2005 me tocó asumir el juicio a mí. Yo entonces llevaba apenas un año de ser abogado. Frente a mí estaban ocho abogados de Chevron. El que menos tenía 25 años de experiencia”, cuenta Pablo Fajardo en su despacho de Lago Agrio. Más de dos habitaciones enteras son necesarias para almacenar todo el material del juicio: 230.000 hojas que recogen los testimonios de los afectados, los análisis sobre el terreno y los datos de 18 años de litigio.

El final de “una guerra de 50 años”

Es difícil imaginar un juicio más desigual. Desde el inicio del proceso, Chevron ha gastado más de mil millones de dólares en abogados y peritajes. “Nosotros hemos tenido que ir rebuscando hasta el último centavo para seguir en esta batalla. Y no solo esta diferencia es considerable, sino que ellos tienen recursos para manipular cualquier información, para comprar Gobiernos, para sobornar a periodistas, tienen dinero suficiente para manejar el mundo entero”, dice Fajardo.
Estas diferencias y su inexperiencia como letrado no parecieron ser un obstáculo frente a los abogados de la Chevron-Texaco. Le respaldaba una evidencia de contaminación que la propia empresa no se molestó en negar en ningún momento. A lo sumo, intentó matizar su alcance.
La Texaco acusó a los afectados de ser un “asociación criminal” dedicada a extorsionar a la compañía. Luego intentó que el juicio fuera llevado de vuelta a Estados Unidos. Sin éxito Entre 2003 y 2010, el juicio avanzaba sin buenas perspectivas para la multinacional. Su equipo de abogados no dejó de probar ninguna táctica. Primero intentó impugnar el juicio porque la Asamblea de Afectados era un “asociación criminal” dedicada a extorsionar a la compañía. Luego intentó que el juicio volviera a Estados Unidos porque en Ecuador ya no se daban las condiciones para un proceso justo.
No funcionó. La presión fuera de los juzgados era constante. Al igual que las marchas a Quito, apoyadas por grupos ecologistas, la confederación indígena de la Amazonía y la confederación indígena de todo Ecuador. También fueron constantes las asambleas masivas, las tomas de la Procuraduría General de la República y las guardias de vigilancia, todas las horas del días, todos los días del año, para impedir contactos indeseados entre los representantes de la empresa y los jueces.

Una salida colectiva

El 14 de febrero de 2011, la justicia ecuatoriana por fin emitió un fallo. Y lo repitió en enero de 2012: Chevron-Texaco era culpable. Debía pagar 19,2 mil millones de dólares, la indemnización más alta de la historia de la humanidad. Pero los afectados no pensaban convertirse en millonarios rodeados de contaminación y miseria. Los 30.000 demandantes determinaron que el dinero no se iba a repartir individualmente sino de forma colectiva. La mayoría de la indemnización servirá para la reparación ambiental. El resto, para hospitales, escuelas, suministro de agua potable y otras inversiones para el desarrollo de la región.
Ahora sólo falta cobrar el dinero, algo que no es sencillo, ya que Chevron no tiene activos en Ecuador. “Tenemos que obligar con la ley a que Chevron pague por el crimen cometido. Allí donde haya activos de Chevron iremos”, dice Pablo Fajardo. La justicia argentina ha sido la primera en acceder al reclamo ecuatoriano. Pero será necesario acudir a más países para completar la reparación. Canadá, Brasil y Colombia son algunos de los países donde continuará la lucha por compensar el daño provocado por la Texaco entre 1964 y 1992.
Independientemente de lo que ocurra con la indemnización, el juicio ya es “histórico”, dice Fajardo. Para este abogado, este proceso no sólo afecta a Chevron, a los demandantes y a la Amazonía. “Lo que está en juego es todo un sistema empresarial que por décadas ha cometido enormes crímenes con total impunidad en América Latina, en África, Asia y en todas partes del mundo. Este juicio puede cambiar las reglas del juego”, dice.
Pablo Fajardo habla de una “guerra de casi 50 años” en la Amazonía ecuatoriana. Los primeros 28 años fueron una “masacre constante” de Texaco, 28 años en los que estuvo “bombardeando con tóxicos” el aire, el agua, la tierra, la selva. “Los últimos 18 años hemos ido reaccionando poco a poco y hemos podido enfrentar a este poder real. Hasta hace pocos años atrás, la gente en Ecuador y en el mundo pensaba que era imposible que un grupo de indígenas, de campesinos, de gente pobre, de un país 'tercermundista' pueda enfrentar a una empresa poderosa como Chevron. Estamos demostrando que es posible y que se puede hacer, que es posible ir mucho más allá, que se pueden cambiar las cosas, que no son intocables, que ellos no son invencibles”.Ecoportal.net
Diagonal Global
http://www.diagonalperiodico.net/

viernes, 14 de diciembre de 2012

Garoña parará el próximo domingo para descargar combustible


14/12/2012
Castilla y León

Esta decisión no significa el cierre de la
planta antes de julio de 2013./@stock.xchng
REDACCIÓN
La empresa titular de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), Nuclenor ha comunicado este jueves al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que el próximo domingo 16 de diciembre realizará una parada programada del reactor para movimiento de combustible del núcleo a la piscina de almacenamiento, según han informado a Europa Press fuentes del regulador atómico.
En todo caso, fuentes de Nuclenor han precisado a Europa Press que, pese a haber informado al CSN de esta previsión de parada programa, la decisión final de parar o no el domingo no está aún tomada y que se decidirá en los próximos días.
La compañía ha planificado esta parada debido a la aprobación de la Ley de Medidas Fiscales de Sostenibilidad Energética, aprobada este jueves en el Senado y que recibirá la próxima semana el refrendo definitivo en el Congreso.
La norma ha sido aprobada sin cambios respecto al nuevo impuesto que grava la descarga final del núcleo tras el cese de actividad con 2.190 euros por kilogramo de elementos trasladados a la piscina de almacenamiento lo que, según explica Nuclenor, supondría para la compañía un coste de unos 150 millones de euros.
En todo caso, la compañía precisaba este martes que esta decisión no tiene necesariamente por qué significar el cierre de la planta antes de julio de 2013, fecha hasta la que la compañía tiene autorización para operar, porque se podría tomar la decisión de volver a arrancar la central en enero.
La futura normativa está generando decisiones empresariales en otras centrales nucleares. Así, la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) ha decidido posponer la recarga de combustible de su unidad I, que tendría que haberse producido "el 7 de diciembre", una decisión "empresarial" adoptada ante la discusión del Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.
Fuente: Redacción ambientum.com / EP

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La doctrina del shock - (documental completo doblado al español)


La doctrina del shock, (en inglés "The Shock Doctrine"), es una película documental estrenada en 2009, basada en el libro homónimo de Naomi Klein, dirigida por Michael Winterbottom y Mat Whitecross.
Trata sobre las teorías radicales de Milton Friedman, profesor de la universidad de Chicago, y su escuela de economía, ("los Chicago Boys"), y pone ejemplos de su puesta en práctica en países tan dispares como el Chile de Augusto Pinochet, la Rusia de Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher y, más recientemente, en Afghanistán e Irak. "La doctrina del shock" nos explica la ideología de Friedman, tan impopular que sólo puede imponerse mediante la tortura y la represión, y cuya idea central es aprovechar las crisis, los desastres naturales, la guerra y la necesidad de un "peligroso enemigo", para preparar el terreno con el que quebrar la voluntad de unas sociedades que, alcanzado ese estado de shock, renuncian a valores que de otro modo defenderían con entereza, dando paso al saqueo de los intereses públicos y la implantación de reformas en beneficio de las grandes corporaciones, en lo que se atreven a llamar "Libre Mercado".
http://www.ecoportal.net/Videos/La_doctrina_del_shock_-_documental_completo_doblado_al_espanol

El problema del campo no es la falta de jóvenes