El descenso del número de abejas melíferas, las abejas de la miel,
se conoce desde hace 50 años. En 2011, un amplio estudio del Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacaba la
aceleración mundial del problema en los últimos años.
Cerca de un 84% de los cultivos comerciales depende de la polinización de las abejas
En Europa, según el informe de Naciones Unidas, los países más afectados
son Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Holanda, España y Reino Unido.
En Estados Unidos, la pérdida de colonias de abejas les ha dejado desde
2004 con la menor capacidad polinizadora de los últimos 50 años. En este
país acuñaron el término "síndrome de despoblamiento de las colmenas"
para referirse a las pérdidas repentinas de sus colonias. Los
apicultores de lugares tan distantes como Asia o África informan de
situaciones similares desde hace años.
En España, Luis Pérez Ventosa, presidente de la Fundación Amigos de las
Abejas, señala que la situación es "dramática", como ocurre en algunas
comarcas de Galicia, donde las abejas casi han desaparecido. Según
Pérez, el problema puede ir a peor, "si bien algunos medios
sensacionalistas se pasan al relacionarlo con el fin del mundo y cosas
parecidas".
Un grave problema ecológico y económico
El problema es más importante de lo que parece si no se conoce a estos
insectos. Las abejas sirven para mucho más que hacer miel. Su papel como
polinizadoras es clave en la naturaleza y en la economía: Achim
Steiner, director ejecutivo del PNUMA, recuerda que de las cien especies
de cultivos que proporcionan el 90% de la comida mundial, más del 70%
se polinizan gracias a las abejas.
En Europa, cerca de un 84% de los cultivos vegetales comerciales y un
80% de las plantas en estado salvaje dependen de la polinización de las
abejas, según la Comisión Europea. La Unión Alemana de Apicultores
estima en 22.000 millones de euros anuales las ganancias que posibilitan
estos y otros insectos polinizadores.
¿Por qué desaparecen las abejas? Los científicos investigan desde hace
años la desaparición de las abejas y han detectado más de una docena de
factores negativos que inciden por separado o en conjunto ("efecto
cocktail"):
Insecticidas: dos recientes estudios publicados en la revista 'Science'
señalan que el uso extendido de los insecticidas neonicotinoides han
afectado de forma negativa a las colonias de abejas y abejorros. Estos
pesticidas, introducidos a principios de los años noventa del siglo
pasado, se han generalizado para el control de plagas en los cultivos de
todo el mundo.
Productos químicos: diversos estudios han demostrado que algunas
sustancias pueden afectar al sentido de la orientación, la memoria o el
metabolismo de las abejas.
Nosema Ceranae: la presencia de este hongo en las colmenas mata a las
abejas y favorece otros factores letales para estos insectos, como el
ácaro parásito Varroa. Así lo señalaba un estudio de la revista Applied
and Environmental Microbiology.
Parásitos: además del mencionado Varroa, otros parásitos, como un
pequeño escarabajo que daña las colmenas, causarían más daños que hace
décadas.
Contaminación del aire: reduce la potencia de los mensajes químicos que
emiten las flores y a las abejas y otros insectos les cuesta más
localizarlas, según un estudio de la revista Atmospheric Environment.
Sería un círculo vicioso: si no encuentran las flores no comen bien,
mientras que las flores no se reproducen al no polinizarse.
Cambio climático: podría agravar la situación de varias formas, como la
alteración en el tiempo de floración de las plantas o la cantidad y
época de lluvias, que afectaría a la cantidad y calidad del néctar.
Especies invasoras: abejas de otras regiones, como la africana o la
asiática, se han introducido en Estados Unidos y Europa,
respectivamente, y dañan a las especies autóctonas.
Campos electromagnéticos: las emisiones de postes eléctricos podrían confundir a las abejas. www.ecoportal.net
viernes, 20 de abril de 2012
Los nuevos acaparadores de tierras
La soberanía alimentaria de los pueblos enfrenta un nuevo enemigo:
el acaparamiento de vastas extensiones de tierras agrícolas. Los nuevos
acaparadores de tierras son estados con mucho capital pero poca
capacidad agrícola para alimentar a sus poblaciones, como Singapur,
Corea del Sur, Arabia Saudita y China, e inversionistas capitalistas
ávidos de nuevas oportunidades de lucro.
“Nunca antes se había invertido tanto dinero en el sistema alimentario industrial”, plantea la organización no gubernamental Grain, ganadora del Premio Nobel Alternativo de 2011. “Con las actuales crisis financiera y económica a nivel global, el capital especulativo busca sitios seguros donde multiplicarse. Los alimentos y las tierras de cultivo son esos sitios… La carrera es por ver quiénes logran controlar los recursos para la producción mundial de alimentos –las semillas, el agua y la tierra– y la distribución global de los mismos.”
Grain sostiene que “El dinero también fluye directamente hacia la agricultura industrial y las adquisiciones de tierra. Los bancos, los fondos de inversión y los fondos de pensiones se utilizan activamente para comprar tierra por todo el mundo… los cálculos actuales nos hablan de entre 60 y 80 millones de hectáreas que han pasado a manos de los inversionistas extranjeros para producir alimentos tan sólo en los últimos años. Esto es igual a la mitad de las tierras agrícolas de toda la Unión Europea. La mayor parte de esto ocurre en África, donde los derechos consuetudinarios de los pueblos a la tierra están siendo ignorados de manera flagrante”.
África, el premio mayor
En esta carrera por apropiarse de tierras, África es el premio mayor. Es el último horizonte de lucro del capital transnacional, un continente que los grandes intereses consideran “subutilizado”. La ONG estadounidense Oakland Institute lleva desde el año pasado examinando con detenimiento los negocios con tierras en África. Encontraron que estos tratos son a menudo subvencionados por instituciones del sector público, como la Agencia Internacional de Desarrollo de EEUU (Usaid) y el Banco Mundial, y que involucran no solamente la producción de alimentos para exportación sino también falsas soluciones al cambio climático, como los agrocombustibles y el comercio de lucrativos “créditos de carbono”.
Estos negocios, supuestamente, son para traerle el desarrollo a los empobrecidos africanos, pero Anuradha Mittal, directora ejecutiva del Oakland Institute, sostiene que en realidad hacen daño a la gente de África y su ambiente. “Esta manera de ‘desarrollar’ a África no es ni justa ni sustentable. Está desplazando gente al tomar sus tierras y recursos naturales que producen alimento y proveen sustento a la vez que empeora el cambio climático.”
Estudiando casos en Mozambique, Sudán del Sur, Tanzania y Zambia, las investigaciones de la organización encontraron que los nuevos acaparadores de tierras dejan un saldo nefasto para las poblaciones locales. “En nuestra investigación sobre 50 tratos de tierras en siete países africanos, no encontramos evidencia de que tales inversiones provean réditos financieros justos para los países o sus poblaciones”, dijo Frederic Mousseau, del Oakland Institute.
Latinoamérica también es afectada
En Paraguay la corporación argentina Cresud posee 142 mil hectáreas, en las que siembra mayormente girasol y soya. En los años 90 Cresud logró un crecimiento explosivo, en parte, gracias a una inversión sustancial del magnate George Soros. Para 2011 Cresud era el mayor terrateniente en Argentina, controlando sobre 620 mil hectáreas –para soya y ganado mayormente– al igual que 175 mil hectáreas en Brasil mediante su control sobre la compañía BrasilAgro. A nivel internacional Cresud posee un total de 962 mil hectáreas.
También en Paraguay está asentada la misteriosa corporación NFD Agro, cuyo domicilio es en la isla Bermuda. Sus negocios en Paraguay, que abarcan sobre 35 mil hectáreas donde siembra maíz, soya y otros productos, fueron subvencionados con un préstamo de $5 millones de la Corporación Financiera Internacional, subsidiaria del Banco Mundial. NFD es controlada por inversionistas argentinos, el banco JP Morgan y la firma neoyorkina TRG Management/Rohatyn Group. TRG también invierte en Calyx Agro, que en Paraguay tiene casi 3 mil hectáreas en las que siembra caña de azúcar y otros cultivos. Calyx es un vehículo del comerciante de granos Louis Dreyfus para adquirir terrenos agrícolas en el Cono Sur.
En Perú está la surcoreana Ecoamérica con 72 mil hectáreas (de donde extrae madera y pastorea ganado), y la estadounidense Maple Energy (que siembra caña de azúcar para la producción de etanol). En Uruguay hay capitales agrícolas argentinos, daneses, franceses, estadounidenses (Adecoagro), y hasta de Singapur (Olam). Y tras los terrenos agrícolas de Colombia van argentinos (Ingacot), brasileños (Mónica Semillas), chinos, israelíes (Merhav Group), españoles (Grupo Poligrow) y estadounidenses (Black River Asset Management).
Según la base de datos de Grain, estos acaparamientos no se están dando en Venezuela, Ecuador o Cuba.
Los fondos de pensión también
Un aspecto sorprendente de este acaparamiento global de tierras es que entre los principales inversionistas que ponen la plata para estos negocios figuran los fondos de pensión. A nivel mundial los fondos de pensión manejan $23 billones, de los cuales se cree que $100 mil millones están invertidos en commodities, y de eso se estima que de $5 a $15 mil millones van a la compra de tierras agrícolas. Se espera que para 2015 esa última cifra se duplique.
Esto concierne directamente al pueblo trabajador. Según Grain, “Hoy día, las pensiones de las personas son frecuentemente manejadas por empresas privadas en representación de sindicatos, gobiernos, individuos o empleadores. Estas compañías son responsables de salvaguardar y hacer crecer los ahorros para la jubilación, de forma que sean pagados a los trabajadores en mensualidades, después del retiro. Cualquier persona suficientemente afortunada como para tener un trabajo y ser capaz de ahorrar algún ingreso para el retiro, probablemente tiene una pensión que está siendo administrada por una u otra firma.”
La lucha ya comenzó
Sarah Anderson, analista del Instituto de Estudios Políticos (IPS) insiste en que sí se puede hacer algo al respecto, y nombra como ejemplo la campaña activista en California para persuadir a CALSTRS a que desista de invertir $2.500 millones en mercados de commodities- que incluyen tierras. El fondo ha accedido a reconsiderar su posición.
La resistencia mundial contra el acaparamiento de tierras está alzando vuelo. Los participantes del Foro Social Mundial de 2011, celebrado en Senegal, emitieron el Llamamiento de Dakar contra el Acaparamiento de Tierras, del cual citamos a continuación:
“Llamamos a los parlamentos y a los gobiernos nacionales a poner fin inmediatamente a todos los acaparamientos masivos de tierras actuales o futuros y a que se restituyan las tierras saqueadas… Exigimos que los Estados, las organizaciones regionales y las instituciones internacionales garanticen el derecho a la tierra de los pueblos y que apoyen las agriculturas familiares y la producción agro-ecológica de alimentos… Por último, invitamos a todo/as los/as ciudadanos/as y a las organizaciones de la sociedad civil de todas partes del mundo a apoyar por todos los medios –humanos, de comunicación, jurídicos, financieros y populares– posibles a todos/as los/as que luchan contra los acaparamientos de tierras.” www.ecoportal.net
Ruiz Marrero es autor, periodista investigativo y educador ambiental puertorriqueño
http://carmeloruiz.blogspot.com/
“Nunca antes se había invertido tanto dinero en el sistema alimentario industrial”, plantea la organización no gubernamental Grain, ganadora del Premio Nobel Alternativo de 2011. “Con las actuales crisis financiera y económica a nivel global, el capital especulativo busca sitios seguros donde multiplicarse. Los alimentos y las tierras de cultivo son esos sitios… La carrera es por ver quiénes logran controlar los recursos para la producción mundial de alimentos –las semillas, el agua y la tierra– y la distribución global de los mismos.”
Grain sostiene que “El dinero también fluye directamente hacia la agricultura industrial y las adquisiciones de tierra. Los bancos, los fondos de inversión y los fondos de pensiones se utilizan activamente para comprar tierra por todo el mundo… los cálculos actuales nos hablan de entre 60 y 80 millones de hectáreas que han pasado a manos de los inversionistas extranjeros para producir alimentos tan sólo en los últimos años. Esto es igual a la mitad de las tierras agrícolas de toda la Unión Europea. La mayor parte de esto ocurre en África, donde los derechos consuetudinarios de los pueblos a la tierra están siendo ignorados de manera flagrante”.
África, el premio mayor
En esta carrera por apropiarse de tierras, África es el premio mayor. Es el último horizonte de lucro del capital transnacional, un continente que los grandes intereses consideran “subutilizado”. La ONG estadounidense Oakland Institute lleva desde el año pasado examinando con detenimiento los negocios con tierras en África. Encontraron que estos tratos son a menudo subvencionados por instituciones del sector público, como la Agencia Internacional de Desarrollo de EEUU (Usaid) y el Banco Mundial, y que involucran no solamente la producción de alimentos para exportación sino también falsas soluciones al cambio climático, como los agrocombustibles y el comercio de lucrativos “créditos de carbono”.
Estos negocios, supuestamente, son para traerle el desarrollo a los empobrecidos africanos, pero Anuradha Mittal, directora ejecutiva del Oakland Institute, sostiene que en realidad hacen daño a la gente de África y su ambiente. “Esta manera de ‘desarrollar’ a África no es ni justa ni sustentable. Está desplazando gente al tomar sus tierras y recursos naturales que producen alimento y proveen sustento a la vez que empeora el cambio climático.”
Estudiando casos en Mozambique, Sudán del Sur, Tanzania y Zambia, las investigaciones de la organización encontraron que los nuevos acaparadores de tierras dejan un saldo nefasto para las poblaciones locales. “En nuestra investigación sobre 50 tratos de tierras en siete países africanos, no encontramos evidencia de que tales inversiones provean réditos financieros justos para los países o sus poblaciones”, dijo Frederic Mousseau, del Oakland Institute.
Latinoamérica también es afectada
En Paraguay la corporación argentina Cresud posee 142 mil hectáreas, en las que siembra mayormente girasol y soya. En los años 90 Cresud logró un crecimiento explosivo, en parte, gracias a una inversión sustancial del magnate George Soros. Para 2011 Cresud era el mayor terrateniente en Argentina, controlando sobre 620 mil hectáreas –para soya y ganado mayormente– al igual que 175 mil hectáreas en Brasil mediante su control sobre la compañía BrasilAgro. A nivel internacional Cresud posee un total de 962 mil hectáreas.
También en Paraguay está asentada la misteriosa corporación NFD Agro, cuyo domicilio es en la isla Bermuda. Sus negocios en Paraguay, que abarcan sobre 35 mil hectáreas donde siembra maíz, soya y otros productos, fueron subvencionados con un préstamo de $5 millones de la Corporación Financiera Internacional, subsidiaria del Banco Mundial. NFD es controlada por inversionistas argentinos, el banco JP Morgan y la firma neoyorkina TRG Management/Rohatyn Group. TRG también invierte en Calyx Agro, que en Paraguay tiene casi 3 mil hectáreas en las que siembra caña de azúcar y otros cultivos. Calyx es un vehículo del comerciante de granos Louis Dreyfus para adquirir terrenos agrícolas en el Cono Sur.
En Perú está la surcoreana Ecoamérica con 72 mil hectáreas (de donde extrae madera y pastorea ganado), y la estadounidense Maple Energy (que siembra caña de azúcar para la producción de etanol). En Uruguay hay capitales agrícolas argentinos, daneses, franceses, estadounidenses (Adecoagro), y hasta de Singapur (Olam). Y tras los terrenos agrícolas de Colombia van argentinos (Ingacot), brasileños (Mónica Semillas), chinos, israelíes (Merhav Group), españoles (Grupo Poligrow) y estadounidenses (Black River Asset Management).
Según la base de datos de Grain, estos acaparamientos no se están dando en Venezuela, Ecuador o Cuba.
Los fondos de pensión también
Un aspecto sorprendente de este acaparamiento global de tierras es que entre los principales inversionistas que ponen la plata para estos negocios figuran los fondos de pensión. A nivel mundial los fondos de pensión manejan $23 billones, de los cuales se cree que $100 mil millones están invertidos en commodities, y de eso se estima que de $5 a $15 mil millones van a la compra de tierras agrícolas. Se espera que para 2015 esa última cifra se duplique.
Esto concierne directamente al pueblo trabajador. Según Grain, “Hoy día, las pensiones de las personas son frecuentemente manejadas por empresas privadas en representación de sindicatos, gobiernos, individuos o empleadores. Estas compañías son responsables de salvaguardar y hacer crecer los ahorros para la jubilación, de forma que sean pagados a los trabajadores en mensualidades, después del retiro. Cualquier persona suficientemente afortunada como para tener un trabajo y ser capaz de ahorrar algún ingreso para el retiro, probablemente tiene una pensión que está siendo administrada por una u otra firma.”
La lucha ya comenzó
Sarah Anderson, analista del Instituto de Estudios Políticos (IPS) insiste en que sí se puede hacer algo al respecto, y nombra como ejemplo la campaña activista en California para persuadir a CALSTRS a que desista de invertir $2.500 millones en mercados de commodities- que incluyen tierras. El fondo ha accedido a reconsiderar su posición.
La resistencia mundial contra el acaparamiento de tierras está alzando vuelo. Los participantes del Foro Social Mundial de 2011, celebrado en Senegal, emitieron el Llamamiento de Dakar contra el Acaparamiento de Tierras, del cual citamos a continuación:
“Llamamos a los parlamentos y a los gobiernos nacionales a poner fin inmediatamente a todos los acaparamientos masivos de tierras actuales o futuros y a que se restituyan las tierras saqueadas… Exigimos que los Estados, las organizaciones regionales y las instituciones internacionales garanticen el derecho a la tierra de los pueblos y que apoyen las agriculturas familiares y la producción agro-ecológica de alimentos… Por último, invitamos a todo/as los/as ciudadanos/as y a las organizaciones de la sociedad civil de todas partes del mundo a apoyar por todos los medios –humanos, de comunicación, jurídicos, financieros y populares– posibles a todos/as los/as que luchan contra los acaparamientos de tierras.” www.ecoportal.net
Ruiz Marrero es autor, periodista investigativo y educador ambiental puertorriqueño
http://carmeloruiz.blogspot.com/
Las principales falacias de la Economía Verde
En los últimos tiempos se ha puesto muy en boga un nuevo modelo
económico capitalista que se tiñe de verde y que toma forma a partir de
los discursos dominantes, este nuevo modelo económico es el que se
conoce como: “economía verde”.
El PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), considera que una economía verde “debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces económicas.
En su forma más básica, una economía verde sería aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente”. Sí bien esta definición puede resultar dulce, bonita y seductora, mostraremos en adelante las principales falacias sobre las que se sustenta este modelo:
1. La economía verde es la mejor salida frente a la crisis climática: Bajo estas palabras se busca instalar la cuestión de la crisis como “oportunidad”, partiendo de la identificación de que la crisis actual encuentra sus raíces en una incorrecta asignación de capital. Como el capitalismo no es un invento nuevo, bien sabemos que el mismo es capaz de reinventarse a partir de auto-diagnosticarse en estado de “crisis”, de esta manera las “crisis” contribuyen a que el mismo sistema pueda seguir reproduciéndose, potenciándose y manteniéndose en pie. Las “crisis” abren brechas de oportunidad para plantear cambios en el paradigma productivo, así como el neoliberalismo surge de la crisis del Estado de Bienestar, la idea de instalar globalmente la cuestión del clima como crisis, permite impulsar bajo otro color, otro ropaje, un paradigma productivo que en sí es más de lo mismo.
Para ello, y sin sorpresas, este nuevo paradigma productivo crea todo un entramado simbólico que lo sostiene, resignificando un universo ya conocido bajo la etiqueta “verde”, apareciendo de este modo: las finanzas verdes, los negocios verdes, las inversiones verdes, los capitales verdes, los empleos verdes, las empresas verdes, los mercados verdes, la responsabilidad social verde; e incluso también: los gobiernos verdes, los partidos verdes, las organizaciones verdes, y hasta los movimientos verdes que se convierten en actores claves a la hora de predicar las bondades de este modelo.
2. La economía verde sustituye los combustibles fósiles por energías renovables y tecnologías con bajas emisiones de carbono: Para el PNUMA el origen del problema del cambio climático, se halla en el sistema energético actual, basado en la utilización de combustibles fósiles. Cómo dijimos anteriormente, así como el hecho de plantear la cuestión del “clima” en estado de “crisis” permite impulsar el nuevo esquema de economía verde; de la misma manera declarar el “estado de emergencia de los combustibles fósiles” permite impulsar, por su parte, una nueva matriz energética basada en el fomento de los agrocombustibles. En este sentido, cabe aquí hacer un gran paréntesis, pues no todas las energías por el simple hecho de ser renovables, son sustentables. Y si la ecuación es producir más agrocombustibles para reemplazar el petróleo y de este modo mitigar los efectos contaminantes, entonces nos están dando mal las cuentas, pues los agrocombustibles no mitigan la contaminación, y generan por su parte, una magnitud de efectos colaterales, como una disminución en la producción de alimentos por el avance sobre áreas cultivables (entre otras).
3. La economía verde genera puestos de trabajo bajo la forma de “empleos verdes” e impulsa la equidad social: Desde el “discurso verde” se sostiene que es posible alcanzar un “desarrollo económico sostenible”, a partir de detectar los distintos “capitales naturales” (aguas, bosques, etc.) e invertir en ellos para generar empleos. Lo cual reformulado en otras palabras sería: “generamos empleos a costa de aumentar la extracción y el saqueo de nuestros bienes comunes”.
Por otra parte, desde esta misma “doctrina verde” se brindan consejos sobre aquellos sectores económicos que “más prometen” dentro de esta búsqueda insaciable por el “crecimiento verde”: para los países históricamente productores de materias primas –como los del Sur- esas promesas de desarrollo se encuentran en el sector de la reforestación y de los agrocombustibles (modelos NO sustentables). Y para los países históricamente productores de bienes de capital –como los del Norte- esas promesas de crecimiento se encuentran en el sector de las tecnologías verdes y de las energías renovables. De hecho ya hay un grupo de países muy reducidos que transitan por ese sendero y que son los más beneficiados dentro de este esquema de reparto mundial: Alemania, Brasil, China, EEUU y Japón. Fotografía que además deja en claro el poco interés que hay por cambiar la estructura actual del capitalismo.
4. La economía verde favorece al desarrollo sostenible ayudando a la conservación del planeta y a la erradicación de la pobreza: Si la economía verde se sustenta en el crecimiento económico como un medio y como un fin para alcanzar sus metas; entonces el único desarrollo que produce es un “desarrollo de desigualdades”, donde lejos de erradicar la pobreza contribuye a profundizarla aún más.
Más claro… échale agua:
Sí de lo anterior quedaron algunas dudas, observemos el discurso de Ban Ki- Moon al respecto:
“…En un momento en que la economía global está agitada, necesitamos crecimiento. En un momento en que el desempleo está creciendo en muchos países, necesitamos nuevos empleos. En un momento en que la pobreza amenaza con afectar a cientos de millones de personas, especialmente en las partes menos desarrolladas del mundo, necesitamos una promesa de prosperidad; esta posibilidad está al alcance de nuestra mano… Hemos experimentado grandes transformaciones económicas a través de la historia: la revolución industrial, la tecnológica y la era de la globalización. Ahora estamos en el umbral de otra: la era de la economía verde… En la crisis de hoy reside la oportunidad de mañana, una oportunidad económica, medida en empleos y crecimiento... Sabemos que los más pobres entre los pobres del mundo son los más vulnerables al cambio climático. También son los más vulnerables a las sacudidas de la crisis financiera. Como líderes mundiales, estamos moralmente obligados a asegurar que las soluciones a la crisis financiera global protejan sus intereses, y no sólo a los ciudadanos de las naciones más ricas… Nuevamente, una solución para la pobreza también es una solución para el cambio climático: el crecimiento verde. Para los pobres del mundo, es una clave para el desarrollo. Para los ricos, es la modalidad del futuro…”
¿Y qué color le ponemos al capitalismo?
Tal como dice un dicho criollo “por más blanca que sea la chancha, la morcilla siempre es negra”. Y con esto, podemos decir que a la economía la podemos llamar verde, rosa, naranja, o adjetivarla con el color que más nos guste, pero en el fondo sigue siendo una economía capitalista.
Por ende, sí queremos cambios a los retos y desafíos actuales los esfuerzos deben orientarse a un verdadero cambio de sistema. www.ecoportal.net
Salomé Vuarant (Semillas de Rebelión- Rosario)
Fuentes:
- Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); “Hacia una economía verde: guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, Síntesis para los encargados de la formulación de políticas”, 2011.
- Ban Ki- Moon “La gran máquina de empleos verdes”, 27 de octubre de 2008
El PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), considera que una economía verde “debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces económicas.
En su forma más básica, una economía verde sería aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente”. Sí bien esta definición puede resultar dulce, bonita y seductora, mostraremos en adelante las principales falacias sobre las que se sustenta este modelo:
1. La economía verde es la mejor salida frente a la crisis climática: Bajo estas palabras se busca instalar la cuestión de la crisis como “oportunidad”, partiendo de la identificación de que la crisis actual encuentra sus raíces en una incorrecta asignación de capital. Como el capitalismo no es un invento nuevo, bien sabemos que el mismo es capaz de reinventarse a partir de auto-diagnosticarse en estado de “crisis”, de esta manera las “crisis” contribuyen a que el mismo sistema pueda seguir reproduciéndose, potenciándose y manteniéndose en pie. Las “crisis” abren brechas de oportunidad para plantear cambios en el paradigma productivo, así como el neoliberalismo surge de la crisis del Estado de Bienestar, la idea de instalar globalmente la cuestión del clima como crisis, permite impulsar bajo otro color, otro ropaje, un paradigma productivo que en sí es más de lo mismo.
Para ello, y sin sorpresas, este nuevo paradigma productivo crea todo un entramado simbólico que lo sostiene, resignificando un universo ya conocido bajo la etiqueta “verde”, apareciendo de este modo: las finanzas verdes, los negocios verdes, las inversiones verdes, los capitales verdes, los empleos verdes, las empresas verdes, los mercados verdes, la responsabilidad social verde; e incluso también: los gobiernos verdes, los partidos verdes, las organizaciones verdes, y hasta los movimientos verdes que se convierten en actores claves a la hora de predicar las bondades de este modelo.
2. La economía verde sustituye los combustibles fósiles por energías renovables y tecnologías con bajas emisiones de carbono: Para el PNUMA el origen del problema del cambio climático, se halla en el sistema energético actual, basado en la utilización de combustibles fósiles. Cómo dijimos anteriormente, así como el hecho de plantear la cuestión del “clima” en estado de “crisis” permite impulsar el nuevo esquema de economía verde; de la misma manera declarar el “estado de emergencia de los combustibles fósiles” permite impulsar, por su parte, una nueva matriz energética basada en el fomento de los agrocombustibles. En este sentido, cabe aquí hacer un gran paréntesis, pues no todas las energías por el simple hecho de ser renovables, son sustentables. Y si la ecuación es producir más agrocombustibles para reemplazar el petróleo y de este modo mitigar los efectos contaminantes, entonces nos están dando mal las cuentas, pues los agrocombustibles no mitigan la contaminación, y generan por su parte, una magnitud de efectos colaterales, como una disminución en la producción de alimentos por el avance sobre áreas cultivables (entre otras).
3. La economía verde genera puestos de trabajo bajo la forma de “empleos verdes” e impulsa la equidad social: Desde el “discurso verde” se sostiene que es posible alcanzar un “desarrollo económico sostenible”, a partir de detectar los distintos “capitales naturales” (aguas, bosques, etc.) e invertir en ellos para generar empleos. Lo cual reformulado en otras palabras sería: “generamos empleos a costa de aumentar la extracción y el saqueo de nuestros bienes comunes”.
Por otra parte, desde esta misma “doctrina verde” se brindan consejos sobre aquellos sectores económicos que “más prometen” dentro de esta búsqueda insaciable por el “crecimiento verde”: para los países históricamente productores de materias primas –como los del Sur- esas promesas de desarrollo se encuentran en el sector de la reforestación y de los agrocombustibles (modelos NO sustentables). Y para los países históricamente productores de bienes de capital –como los del Norte- esas promesas de crecimiento se encuentran en el sector de las tecnologías verdes y de las energías renovables. De hecho ya hay un grupo de países muy reducidos que transitan por ese sendero y que son los más beneficiados dentro de este esquema de reparto mundial: Alemania, Brasil, China, EEUU y Japón. Fotografía que además deja en claro el poco interés que hay por cambiar la estructura actual del capitalismo.
4. La economía verde favorece al desarrollo sostenible ayudando a la conservación del planeta y a la erradicación de la pobreza: Si la economía verde se sustenta en el crecimiento económico como un medio y como un fin para alcanzar sus metas; entonces el único desarrollo que produce es un “desarrollo de desigualdades”, donde lejos de erradicar la pobreza contribuye a profundizarla aún más.
Más claro… échale agua:
Sí de lo anterior quedaron algunas dudas, observemos el discurso de Ban Ki- Moon al respecto:
“…En un momento en que la economía global está agitada, necesitamos crecimiento. En un momento en que el desempleo está creciendo en muchos países, necesitamos nuevos empleos. En un momento en que la pobreza amenaza con afectar a cientos de millones de personas, especialmente en las partes menos desarrolladas del mundo, necesitamos una promesa de prosperidad; esta posibilidad está al alcance de nuestra mano… Hemos experimentado grandes transformaciones económicas a través de la historia: la revolución industrial, la tecnológica y la era de la globalización. Ahora estamos en el umbral de otra: la era de la economía verde… En la crisis de hoy reside la oportunidad de mañana, una oportunidad económica, medida en empleos y crecimiento... Sabemos que los más pobres entre los pobres del mundo son los más vulnerables al cambio climático. También son los más vulnerables a las sacudidas de la crisis financiera. Como líderes mundiales, estamos moralmente obligados a asegurar que las soluciones a la crisis financiera global protejan sus intereses, y no sólo a los ciudadanos de las naciones más ricas… Nuevamente, una solución para la pobreza también es una solución para el cambio climático: el crecimiento verde. Para los pobres del mundo, es una clave para el desarrollo. Para los ricos, es la modalidad del futuro…”
¿Y qué color le ponemos al capitalismo?
Tal como dice un dicho criollo “por más blanca que sea la chancha, la morcilla siempre es negra”. Y con esto, podemos decir que a la economía la podemos llamar verde, rosa, naranja, o adjetivarla con el color que más nos guste, pero en el fondo sigue siendo una economía capitalista.
Por ende, sí queremos cambios a los retos y desafíos actuales los esfuerzos deben orientarse a un verdadero cambio de sistema. www.ecoportal.net
Salomé Vuarant (Semillas de Rebelión- Rosario)
Fuentes:
- Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); “Hacia una economía verde: guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, Síntesis para los encargados de la formulación de políticas”, 2011.
- Ban Ki- Moon “La gran máquina de empleos verdes”, 27 de octubre de 2008
17 de abril, luchas campesinas, transgénicos y consumo responsable agroecológico
Ya va siendo hora de que l@s ecologistas y consumidor@s
responsables demostremos, con los hechos, nuestro compromiso con las
luchas campesinas abandonando la comida basura y los circuitos de
comercialización globalizados abordando, fuera de injerencias
partidistas, la defensa de la agroecología, el consumo responsable, el
principio de precaución y la soberanía alimentaria.
El 17 de abril se conmemora la lucha por la tierra y por la dignidad de
los hombres y mujeres campesinas. La Vía Campesina eligió ese día en
memoria de la matanza por los paramilitares de 19 campesin@s del MST
que, el 17 de abril de 1996, marchaban reclamando el derecho a la tierra
en el estado de Pará (Brasil).
El derecho a la tierra es también el derecho a una alimentación saludable para tod@s las personas y todos los pueblos. La industrialización y mercantilización de los alimentos tiene consecuencias catastróficas sobre la salud, la naturaleza y la vida campesina a escala mundial.
Las multinacionales del agronegocio envenenan la naturaleza con químicos y transgénicos, provocando un genocidio alimentario por hambre, comida basura y enfermedades alimentarias. Inundan el mercado con alimentos producidos en suelos muertos y aguas contaminadas. Pero también con alimentos procesados repletos de azúcar refinado, colorantes y conservantes. Los alimentos producidos contando con la naturaleza y las necesidades de la población son desplazados del mercado por los alimentos industrializados. Con la desaparición de la alimentación saludable desaparecen también los campesinos que la producen.
La alimentación abundante en frutas y verduras de temporada producida por agricultoras y ganaderas ecológicas para mercados locales, es la única que puede garantizar una alimentación saludable para todas las personas y todos los pueblos. La agroecología es el único modelo sostenible de producción alimentaria capaz de garantizar simultáneamente una alimentación sana y suficiente para tod@s, el respeto a la biodiversidad y la fertilidad de la tierra, el empleo rural y el equilibrio territorial, es decir, la seguridad y la soberanía alimentaria.
Si la producción agraria químico-transgénica sigue avanzando, la agroecología tiene los días contados. El estado español sigue a la cabeza de la producción, experimentación y consumo de transgénicos en Europa. La industria biotecnológica –con sus fundaciones y científicos- goza de buena salud.
La producción de alimentos ecológicos contiene dos dinámicas diferentes
aunque complementarias. La primera tiene que ver con la agricultura
entendida como el metabolismo del trabajo campesino, la naturaleza y la
sociedad, en un entorno tecnológico respetuoso con la vida, el empleo y
los derechos humanos. La segunda consiste en el consumo de alimentos en
las ciudades que incluye logística, transporte, almacenamiento, hábitos y
preferencias alimentarias de la población, elaboración y comunicación
social de cultura alimentaria, diálogo campo-ciudad, canales propios de
distribución, restauración colectiva, huertos urbanos, etc.
La agricultura responsable (agroecología) y el consumo responsable (ecológico) son dos componentes del mismo proceso. Producción y consumo necesitan crecer juntos. Ni l@s agricultor@s pueden dedicarse a organizar a l@s consumidor@s ni l@s consumidor@s urbanos, con nuestras iniciativas de educación ambiental, podemos suplantar a l@s agricultor@s profesionales. El tránsito de la agricultura irracional a la agricultura ecológica exige –al igual que el tránsito del consumo irresponsable al consumo ecológico- de un trabajo cultural, organizativo y económico. Ese trabajo no es el mismo en el campo que en la ciudad.
El fracaso del consumo responsable agroecológico en las ciudades explica porqué nuestra agroecología también es un fracaso, al dirigirse casi toda nuestra producción ecológica a la exportación. De aquí podemos deducir que: a) es imprescindible un crecimiento fuerte y sostenido de la demanda interior para absorber la oferta de nuestros agricultor@s ecológicos; b) el aumento de la agroecología requiere la disminución de la agricultura industrial, al igual que el aumento del consumo responsable requiere de la disminución del consumo irresponsable; c) para que los alimentos ecológicos desplacen a los convencionales, hacen falta mercados locales, canales de distribución propios y un trabajo cultural intenso para variar las preferencias de un@s consumidor@s intoxicad@s por una publicidad invasiva; d) la iniciativa cultural y económica de las redes sociales comprometidas con el consumo responsable agroecológico tiene un papel relevante en este proceso.
Los transgénicos constituyen la máxima expresión de la producción industrial de alimentos, causante de la inseguridad alimentaria, la destrucción de la naturaleza y la sustitución del campesino por el empresario agrícola. La lucha campesina está unida con la agroecología y el consumo responsable, amenazados de muerte por los transgénicos. Sin esta alianza, la lucha campesina sería una lucha sectorial fracasada de antemano.
Nuestra debilidad es su fortaleza. No podemos seguir poniendo una vela a Dios y otra al Diablo. Ya va siendo hora de que las organizaciones agrarias que defienden a los campesinos dejen de hacer declaraciones contra los transgénicos y las multinacionales, mientras mantienen un sector agroecológico decorativo y apuestan cada día por la agricultura química y transgénica para la exportación.
Ya va siendo hora de que asociaciones, como la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, que tienen entre sus fines la defensa de la agricultura ecológica, debatan abiertamente sobre los perjuicios que los transgénicos están causando en la agricultura ecológica sin dar facilidades a los científicos de las multinacionales del agronegocio.
Ya va siendo hora de que l@s ecologistas y consumidor@s responsables demostremos, con los hechos, nuestro compromiso con las luchas campesinas abandonando la comida basura y los circuitos de comercialización globalizados abordando, fuera de injerencias partidistas, la defensa de la agroecología, el consumo responsable, el principio de precaución y la soberanía alimentaria.
Coexistencia con transgénicos, no, no y no. Ni producidos, ni importados, ni consumidos. Prohibición total. www.ecoportal.net
Pilar Galindo, cooperativista de La Garbancita Ecológica, es socia de la SEAE y pertenece a los GAKs - http://www.lagarbancitaecologica.org/garbancita/
El derecho a la tierra es también el derecho a una alimentación saludable para tod@s las personas y todos los pueblos. La industrialización y mercantilización de los alimentos tiene consecuencias catastróficas sobre la salud, la naturaleza y la vida campesina a escala mundial.
Las multinacionales del agronegocio envenenan la naturaleza con químicos y transgénicos, provocando un genocidio alimentario por hambre, comida basura y enfermedades alimentarias. Inundan el mercado con alimentos producidos en suelos muertos y aguas contaminadas. Pero también con alimentos procesados repletos de azúcar refinado, colorantes y conservantes. Los alimentos producidos contando con la naturaleza y las necesidades de la población son desplazados del mercado por los alimentos industrializados. Con la desaparición de la alimentación saludable desaparecen también los campesinos que la producen.
La alimentación abundante en frutas y verduras de temporada producida por agricultoras y ganaderas ecológicas para mercados locales, es la única que puede garantizar una alimentación saludable para todas las personas y todos los pueblos. La agroecología es el único modelo sostenible de producción alimentaria capaz de garantizar simultáneamente una alimentación sana y suficiente para tod@s, el respeto a la biodiversidad y la fertilidad de la tierra, el empleo rural y el equilibrio territorial, es decir, la seguridad y la soberanía alimentaria.
Si la producción agraria químico-transgénica sigue avanzando, la agroecología tiene los días contados. El estado español sigue a la cabeza de la producción, experimentación y consumo de transgénicos en Europa. La industria biotecnológica –con sus fundaciones y científicos- goza de buena salud.
La agricultura responsable (agroecología) y el consumo responsable (ecológico) son dos componentes del mismo proceso. Producción y consumo necesitan crecer juntos. Ni l@s agricultor@s pueden dedicarse a organizar a l@s consumidor@s ni l@s consumidor@s urbanos, con nuestras iniciativas de educación ambiental, podemos suplantar a l@s agricultor@s profesionales. El tránsito de la agricultura irracional a la agricultura ecológica exige –al igual que el tránsito del consumo irresponsable al consumo ecológico- de un trabajo cultural, organizativo y económico. Ese trabajo no es el mismo en el campo que en la ciudad.
El fracaso del consumo responsable agroecológico en las ciudades explica porqué nuestra agroecología también es un fracaso, al dirigirse casi toda nuestra producción ecológica a la exportación. De aquí podemos deducir que: a) es imprescindible un crecimiento fuerte y sostenido de la demanda interior para absorber la oferta de nuestros agricultor@s ecológicos; b) el aumento de la agroecología requiere la disminución de la agricultura industrial, al igual que el aumento del consumo responsable requiere de la disminución del consumo irresponsable; c) para que los alimentos ecológicos desplacen a los convencionales, hacen falta mercados locales, canales de distribución propios y un trabajo cultural intenso para variar las preferencias de un@s consumidor@s intoxicad@s por una publicidad invasiva; d) la iniciativa cultural y económica de las redes sociales comprometidas con el consumo responsable agroecológico tiene un papel relevante en este proceso.
Los transgénicos constituyen la máxima expresión de la producción industrial de alimentos, causante de la inseguridad alimentaria, la destrucción de la naturaleza y la sustitución del campesino por el empresario agrícola. La lucha campesina está unida con la agroecología y el consumo responsable, amenazados de muerte por los transgénicos. Sin esta alianza, la lucha campesina sería una lucha sectorial fracasada de antemano.
Nuestra debilidad es su fortaleza. No podemos seguir poniendo una vela a Dios y otra al Diablo. Ya va siendo hora de que las organizaciones agrarias que defienden a los campesinos dejen de hacer declaraciones contra los transgénicos y las multinacionales, mientras mantienen un sector agroecológico decorativo y apuestan cada día por la agricultura química y transgénica para la exportación.
Ya va siendo hora de que asociaciones, como la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, que tienen entre sus fines la defensa de la agricultura ecológica, debatan abiertamente sobre los perjuicios que los transgénicos están causando en la agricultura ecológica sin dar facilidades a los científicos de las multinacionales del agronegocio.
Ya va siendo hora de que l@s ecologistas y consumidor@s responsables demostremos, con los hechos, nuestro compromiso con las luchas campesinas abandonando la comida basura y los circuitos de comercialización globalizados abordando, fuera de injerencias partidistas, la defensa de la agroecología, el consumo responsable, el principio de precaución y la soberanía alimentaria.
Coexistencia con transgénicos, no, no y no. Ni producidos, ni importados, ni consumidos. Prohibición total. www.ecoportal.net
Pilar Galindo, cooperativista de La Garbancita Ecológica, es socia de la SEAE y pertenece a los GAKs - http://www.lagarbancitaecologica.org/garbancita/
miércoles, 18 de abril de 2012
Reflexiones sobre la propiedad privada y el usufructo del capital
AMBIENTE Y SOCIEDAD, AÑO 12 Nº 515¡¡¡ Más de 125.000 ecologistas suscritos !!! | |||
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viernes, 13 de abril de 2012
WWF España rechaza la autorización de las prospecciones petrolíferas por el Consejo de Ministros
Tras la aprobación, esta mañana en el Consejo de Ministros, de los permisos de prospección petrolera en aguas profundas cercanas a Canarias, WWF España desea mostrar su más profundo y enérgico rechazo ante esta decisión por los enormes impactos ambientales, económicos y sociales que este proyecto provocará. WWF destaca que esta decisión del gobierno se ha tomado en contra de la sociedad canaria que ha mostrado un amplio rechazo a la exploración petrolera y ha apostado por las energías renovables como solución energética para las Islas Canarias.
Los permisos para prospectar en busca de hidrocarburos en aguas profundas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura han recibido el visto bueno del Gobierno a pesar de la intensa oposición que el proyecto de REPSOL-YPF ha suscitado entre la población canaria, siendo numerosas las muestras de rechazo que de forma contundente se han producido y se siguen produciendo desde diferentes ámbitos de la sociedad canaria, tanto institucionales (Gobierno de Canarias, Cabildos Insulares, Ayuntamientos) como empresariales y sociales, y a las que el actual Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha echo oídos sordos.
Los permisos para prospectar en busca de hidrocarburos en aguas profundas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura han recibido el visto bueno del Gobierno a pesar de la intensa oposición que el proyecto de REPSOL-YPF ha suscitado entre la población canaria, siendo numerosas las muestras de rechazo que de forma contundente se han producido y se siguen produciendo desde diferentes ámbitos de la sociedad canaria, tanto institucionales (Gobierno de Canarias, Cabildos Insulares, Ayuntamientos) como empresariales y sociales, y a las que el actual Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha echo oídos sordos.
Los trabajos autorizados a la multinacional petrolera incluyen la perforación de pozos exploratorios en el subsuelo marino hasta profundidades de 3.500 metros, una actividad que al margen de los riesgos ya implica importantes impactos reales en el medio, especialmente intensos sobre las comunidades bentónicas batiales por destrucción física del fondo marino, pero también sobre otras especies habituales como cetáceos, altamente vulnerables al ruido y a la contaminación marina, que encuentran en este espacio un lugar de vital importancia como área de alimentación y reproducción. En este sentido, cabe recordar que estos mismos trabajos fueron anulados en 2004 por sentencia de Tribunal Supremo en respuesta al recursos contencioso-administrativo interpuesto por el PSC-PSOE y el Cabildo de Lanzarote, precisamente por carecer de las preceptivas garantías medioambientales, esto es el necesario estudio de Impacto Ambiental y las medidas de restauración al plan de labores propuesto, documentación imprescindible para la aprobación de los permisos y de cual no tenemos constancia de su existencia, ni de su evaluación en caso de que la hubiera por parte de la autoridad ambiental.
WWF recuerda la necesidad de evaluar ambientalmente el proyecto de prospección de hidrocarburos, según los términos de la sentencia del Tribunal Supremo, y que debe existir un proceso de participación pública abierto y transparente de esta evaluación en cumplimiento con la legislación ambiental vigente.
“WWF no desea las prospecciones de petróleo en Canarias, por eso vamos a poner todos los medio a nuestro alcance para paralizar este proyecto” comentó Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España. Y añadió “El Consejo de Ministros ha legislado en contra de una buena parte de la sociedad canaria, poniendo en un riesgo innecesario el futuro de la economía de las Islas”.
WWF apoya las iniciativas emprendidas por parte de los Cabildos Insulares contra las prospecciones petrolíferas en Canarias, así como la de otras organizaciones y colectivos ciudadanos que trabajan intensamente contra la implantación de la industria petrolera en el ámbito marino insular, y anuncia que emprenderá cuantas acciones y medidas se estimen oportunas para evitar que este descomunal despropósito se lleve a cabo.
WWF recuerda la necesidad de evaluar ambientalmente el proyecto de prospección de hidrocarburos, según los términos de la sentencia del Tribunal Supremo, y que debe existir un proceso de participación pública abierto y transparente de esta evaluación en cumplimiento con la legislación ambiental vigente.
“WWF no desea las prospecciones de petróleo en Canarias, por eso vamos a poner todos los medio a nuestro alcance para paralizar este proyecto” comentó Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España. Y añadió “El Consejo de Ministros ha legislado en contra de una buena parte de la sociedad canaria, poniendo en un riesgo innecesario el futuro de la economía de las Islas”.
WWF apoya las iniciativas emprendidas por parte de los Cabildos Insulares contra las prospecciones petrolíferas en Canarias, así como la de otras organizaciones y colectivos ciudadanos que trabajan intensamente contra la implantación de la industria petrolera en el ámbito marino insular, y anuncia que emprenderá cuantas acciones y medidas se estimen oportunas para evitar que este descomunal despropósito se lleve a cabo.
jueves, 12 de abril de 2012
La empresa Cargill quema la selva -protestar ahora
La empresa Cargill quema la selva -protestar ahora
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- La selva es más importante que las ganancias empresariales
24.595 firmas hasta este momento
Comienzo de la acción: 11/04/2012
La empresa Cargill vende aceite de palma que se produce tras destruir la selva en Sumatra, hogar de los últimos orangutanes. Así, la multinacional participa de la destrucción de las áreas más importantes de selvas del planeta. Sólo auí viven los orangutanes, junto a especies poco comunes de tigres, elefantes y rinocerontes. Muy pronto, todos estos animales podrían ser víctimas de las llamas. Para producir el aceite de palma se talan las últimas selvas.
Unos 100 orangutanes ya han desaparecido a causa del fuego, según informan los defensores de la naturaleza desde Indonesia. Hasta el fin de 2012 podrían quedar extinguidos, si las talas continúan.
La multinacional Cargill es un gran exportador de aceite de palma, comerciando con aproximadamente el 25 % del aceite de palma a nivel mundial. Con esta materia prima se produce entre otros muchos productos margarinas, velas, helados, cosmética, bollería industrial.
Por favor, escriba a la dirección de Cargill exigiendo que deje de participar de la extinción de los orangutanes.
PARA MAS INFORMACION ENTRA EN www.salvalaselva.org
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